
Sin querer fumé.
No quería hacerlo...
mis pulmones eran
dos bolsas de cieno.
Sin querer maté
quinientos minutos,
millones de momentos
para que estemos juntos.
Sin saber robé
horas a mi vida,
sin querer maté
lo que mas quería.
Sin querer privé
de salud a mi cuerpo
¡y me esclavicé!
con tabaco y odio.
Odio...
porque ya estoy muerto.
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