martes, 4 de octubre de 2016

La traición



Fue tu boca la que dio el primer grito de alerta.
Yo jugaba como un niño con mis pies sobre la hierba,
mi cara era de risa, nunca hube risa tan bella,
y en las noche yo contaba una a una las estrellas.

En la puerta de mi casa con jazmines y azaleas
una tarde de verano nos sentamos a la fresca.
Un té helado en nuestras manos, como una tarde cualquiera,
donde la charla entre amigas, era contentos y ferias.

Y mientras pasaban las horas, no avistaba sospecha
que veloz, en un momento, se me abriría la tierra.
Hasta el momento infeliz, gozosa doncella era,
muy pronto mi prometido, al que amaba sincera,

vendría a buscar y hacerme de su palacio su reina.
Se cumplirían entonces los sueños que un día empiezan
en la mente de las niñas de convertirse en princesas
y en el corazón de los padres que su mejor bien desean.

Pero tú eras mi amiga, no es verdad de otra manera,
debías decirme todo, aunque dolida no quiera
escuchar lo que he escuchado, yo espero que me entiendas,
no es grato que el novio de una se halle con las rameras.

Y tú te has comportado como una vulgar callejera
dejando mis sueños truncos y mi corazón en pena.
Pues no solo perdí novio, perdí a la amiga buena.
Mi casa está de luto… la tuya está de fiesta.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario