La escritura, la pintura, la música... son expresiones del alma. El alma de cada quien que la expresa y de cada quien que las acepte. Por sus resultados puedes juzgar que contienen esas almas. Hoy llamamos "magistral" a mucha basura y al delirio que a ella la acompaña, entonces... ¿de qué nos soprendemos cuando la excelencia no rige los parámetros de las aspiraciones? En nuestro compromiso está nuestro porvenir.
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