martes, 4 de octubre de 2016

Derrótame, Vida



Derrótame, Vida, que a ti me entrego.
Cuántas rutinas tenemos compartidas,
cuánto viaje, cuanto andar, cuanto deseo,
cuántas veces reiniciamos la partida.

Un transporte a tu vivir fueron mis huesos
y mi piel el receptáculo de tu alegría,
por mis ojos y oídos te metías a mi seso
procesando en mi memoria tu homilía.

Vénceme sin compasión y sin medida,
aniquílame los retoños de porfía,
no te vuelvas mi más tenaz tormento,
dame nuevo andar y nueva expectativa.

Basta ciencia, basto error, basto consejo
mellaron mi voluntad que se ha agotado
no desoigas el reclamo desgraciado
¡quiero vida y sobre vida y no proceso!

que no sea un vacío cúmulo de horas
necesito renacer y un pequeño retroceso
al añorado contentamiento y vitalidad.
Salomón en su discurso ya decía:
“El vivir del hombre es vanidad”.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario