
Dibujo a lápiz de Humberto Lamberti
me lleva al sacrificio de verte nuevamente.
Un río de surgentes con aguas agresoras
que están a toda hora hablándome de ti.
Pero no siempre fue así pues yo vivía en calma,
gozándose mi alma la dicha de vivir.
Pero en un fatal día deseé sin conocerte,
acaricié un sueño hasta que lo parí.
Burlándote de mí me diste tus amores
que eran como flores de una tarde de abril.
Dolor, locura insomne, me llevó al desespero
de pedirte a los ruegos que no te apartes de mí.
¡Y para qué te lo pedí! fue como pedir al diablo
que me requirió a cambio el pago de sufrir.
¿Qué hice? Lo acepté, sin un solo reproche,
y atado como un broche te tuve a mi lado.
Botín solicitado, la caja de Pandora,
que ahora me devora como un animal cebado.
Rodé hasta la muerte, aquella que he deseado
por tener a mi lado tu estampa omnipresente.
por tener a mi lado tu estampa omnipresente.
Atroz este presente, y tengo por pagado
mi afán desesperado, mi mal, mi mala suerte.
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