
Se arriesga a tener la hora extraña
de una íntima relación que se otea...
y pautando va a una cita a ciegas
que promete ilusiones aledañas.
Y el delirio febril que en ella baña
al vago presentir, lo multiplica,
y expectantes placeres ya mastica
paladeando un ardor desde la entraña.
¿Quién sabe si es acierto o se engaña
y transmute en alegría o en enojo
aquello que es motivo del antojo
del instinto que feroz muerde con saña?
Desechando todo aquello que lo empaña
deja a un lado la elección de la cordura
¿es que acaso no vivirlo es la locura?
¡y apurando!, que ya pasa la guadaña.
¡y apurando!, que ya pasa la guadaña.
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